viernes, 28 de agosto de 2009

En el mismo sitio y a la misma hora


Un año complicado ese 2005. Tras el pelotazo del año anterior, la exigencia era mayor. A diferencia de otros carnavales, en este llevábamos el peso en la espalda de un primer premio, le gente estaría pendiente a nuestra evolución que sería nuestra consagración como agrupación a tener en cuenta. Para ello buscábamos un tipo espectacular, que sorprendiera al abrirse las cortinas, y que a la vez fuera algo cotidiano, del pueblo, representativo de la ciudad. Y así sumando los requisitos nos salió el tipo de estatuas. En un tiempo en el que el gobierno de la ciudad tuvo (y tiene) por costumbre poner estatuas a diestro y siniestro, el tipo fue de lo mas acertado, Si no recuerdo mal, el nombre se lo dio Perico a chaqueta una tarde de verano en el parque.
En la boda del lagarto se fraguó el fichaje de Antonio Alba “El Tiburón”. Todo un estandarte de la fiesta, que aterrizaba con muchas ganas en la agrupación de Odonell y que aportaría en las tablas del 7 colinas ese punto “Florentinistico” que tanto gusta ahora, además de arte, gracia y un buen rollo que te cagas. Volvió Javi Pajares con la caja después de varios años fuera del grupo, lo que sirvió para que Paco Pino pasara a la segunda fila haciendo la segunda, cosa que daba mucho mas empaque al grupo. También, después de varios años en la sombra, entre bambalinas, Ñoño, se incorporó definitivamente a la chirigota. No se porqué, pero sabía desde el principio que se convertiría en un gran bombista, y a la vista está que no me equivoqué. Lo mejor, el dia del concurso, cuando Pino, en un intento de animarlo le dijo:
-Ñoño, tu tranquilo, si tu te equivocas, nos equivocamos todos.
Si señor, asi se quita la presión.
Como siempre, con sus momentos buenos y sus momentos malos, se fueron desarrollando los ensayos. Le quise dar un toquecillo diferente al pasodoble y me salió algo raro, sin un trío definido, con un sabor menos añejo y cortito, muy cortito, pero bonito como siempre (baja, Modesto).
Se acercaba la fecha y empezamos con el attrezzo y los complementos cosa de la que como siempre se encargaría nuestro querido artista Paco Pino (padre). Una vez terminada la confección de los trajes por parte de nuestra modista Loli Navas y de las pelucas, que volvían a ser obra de Miguel del Real, empezar con lo más complicado, darle el color idóneo para que parecieran estatuas. Hicimos infinidad de pruebas, y poco a poco le íbamos dando los tonos que queríamos. Cuando todo estaba terminado, llegó la hora de probárnoslos. Marco, que aquel año se encontraba destinado en Palma de Mallorca y se inventó una lumbalgia para estar con nosotros, ejerció de maniquí para ir probándose los disfraces…y no hubo cojones de ponérselo. Las mayas elásticas que llevarían Ale (pepe caballa) o Chaqueta (niño de Meneses) al darle la capa de pintura, se acartonaban de tal manera que no era posible estirarlas. Nos puso de los nervios al vernos en esa situación a tres o cuatro días del concurso, pero una vez mas solucionamos el problema in extremis. La “bolita” no estuvo de nuestra parte en el sorteo y nos tocó cantar muy tarde en el concurso, algo que para nosotros, que no somos una agrupación, pese a la calidad del grupo, que mueva a mucha gente, fue un hándicap. Pero superamos la prueba y aunque con algún fallito, fruto de los nervios del concurso y demás, nos salió una buena actuación. Logramos sorprender con la puesta en escena y en líneas generales, gustó la chirigota, aunque finalmente obtuvimos el segundo premio, tras la agrupación de los hermanos Pérez “Las carinio mío”, que levantó mucha expectación tras los ensayos generales. También obtuvimos el premio al autor, y el del tipo. La calle volvió a ser nuestra, y disfrutamos de ella como siempre. Pero el cansancio, el alcohol, y toda la presión acumulada en las semanas previas al concurso hicieron mella el último día de carnaval y tuvimos una bronca gorda originada por la pavana de Pepe Caballa…manda huevos. Pronto se olvidó todo, como siempre, y el “II viaje de convivencia” fue todo un pelotazo. Esta vez nos acompañaron las mujeres y nos alojamos en el Bahía Sur de San Fernando, como siempre genial la organización de Paco Pino y una experiencia maravillosa, ya que así compartíamos mucho más que cinco meses de ensayo. Sin duda, Odonell, cada vez estaba más unida.

martes, 18 de agosto de 2009

Esto si que es una chirigota


Pasaban varias semanas de septiembre y en la chirigota nos habíamos quedado los de siempre, mas uno, o lo que es lo mismo: Pino, Nini, Antúnez, Ale, yo… y el chaqueta. Dudábamos si salir o no salir. La cosa pintaba mal, hasta el punto de que Paquito y Vergara nos llamaron a Pino y a mí para salir en la comparsa del mixto. Al principio nos negamos a incorporarnos a la comparsa puesto que no podíamos dejar tirada a nuestra chirigota, lucharíamos por sacarla como fuera y para eso fichamos a un sargento primero del cuartel del hacho, “el amigo del bohemio y del chipi”, que pronto empezó a enderezar el rumbo de la chirigota. Aun así no entró con buen pie en la agrupación. Su forma de ser no encajaba en absoluto con nosotros, pero era un tío valido y queríamos seguir contando con él. Una vez salvada nuestra chirigota de toda la vida, decidimos aceptar la oferta de la comparsa del mixto, con la condición de que saldríamos en ambas agrupaciones. En el fondo estábamos locos por ir al falla con ellos, más después de que el año anterior los fareros entraran en semifinales en Cádiz y que ese año la intención era superar lo conseguido. Pero poco a poco se fue desmoronando aquello… y la comparsa decidió concursar solo en Ceuta. Ante eso, Vergara, Álvaro, Lagarto y Fernando decidieron salir con nosotros también, asegurando de esa forma la participación de la chirigota de odonell en el concurso. La convivencia con el “amigo del bohemio y del chipi” se hacía insoportable, mas después de que llegaran estos, que lo relegaron a un segundo plano. Las peleas, discusiones y malas caras eran diarias con el, por lo que decidí que era mejor que no siguiera en el grupo. En su lugar entró Jesús Ayala.
A los pocos días ya se notaba que la agrupación había subido un par de peldaños respecto a los años anteriores y encima acertamos con todo lo que llevábamos, el tipo de policías locales daba un juego increíble a la hora de escribir y aunque se hizo a contra reloj, el repertorio fue fantástico.
Aquello dio sus frutos y en las primeras actuaciones ya notábamos que conectaba con el público. Solo quedaba esperar al día del concurso y que saliera todo como tenía que salir. Y salió, digo si salió. De esa manera nos apuntábamos el primer pelotazo de la chirigota de Odonell, que obtuvo el primer premio en chirigotas, el premio al autor y el premio al popurrí. Para colmo con la comparsa del mixto también nos llevamos el primer premio. En la calle disfrutamos como siempre lo hace esta chirigota, pero con un sabor aun mas dulce por los premios conseguidos.
Todo trabajo bien echo tiene su recompensa, y la chirigota de Odonell realizó su “1er viaje de convivencia”. El lugar elegido fue Benalmádena, y allí nos gastamos parte de los dineros ganados en ese carnaval 2004. Sin duda un año inolvidable para todos los que hemos luchado por esta agrupación.

miércoles, 22 de julio de 2009

Los discipulos y la gran comilona

Verano del año 2002. Casa de Nini. Sentados sobre la cama estábamos Pino y yo, en el suelo, manipulando un viejo radio casete, Nini. En ella sonaba la actuación en Algeciras de “las monjitas” grabada de alguna emisora de aquella localidad:

- Como suena, ¿eh? -Dijo Paco Pino emocionado.-
- Joé, parece que estuviéramos oyendo alguna semifinal del falla. ¡Que guay! -Añadió Nini.-
- ¡Coño!, vamos a inscribirnos el año que viene…-les animé-
- ¿¡A dondeeeeee!?-preguntaron al unísono sorprendidos-
- ¿Dónde va a ser? ¡en Cádiz, cojones!

Se miraron pensativos, y solo sonrieron. Ya estaba decidido.
En aquella época no estaba pasando por mi mejor momento. Mi vida estaba cubierta de blanco. Un blanco impoluto, como la misma nieve, que me hacía olvidar, al menos momentáneamente la falta de mi padre. También que durmiera poco, que pasara noches de diversión extrema y sobre todo que me revelara contra el mundo entero, cosa que sirvió para que hiciera, según me dicen algunos, los mejores pasodobles que haya echo nunca. Otros dicen que fueron una paranoia mental increíble. El caso es que de algunos de ellos me siento muy orgulloso, y aunque la sensación de escribirlos en una nube imaginaria era realmente flipante, no creo que vuelva a repetirlo.
Además de Ale, Pino, Chaqueta, Nini, Antúnez, Oscar y Javi que seguían del año anterior subieron de “la cantera”: Pandorino, Dani, y Bebeto, aceptando el reto de subirse a las tablas del Falla en ese carnaval 2003, así como Fernando Serrano, al que le pedí que aquel año volviera con nosotros
Pino y yo trabajamos más que nunca para tal fin y le exigimos al resto del grupo la misma dedicación, lo que me supuso algún que otro problema con Ale, incapaz de asumir tanta responsabilidad. La puntualidad, la seriedad en los ensayos, las horas extras…le agobiaban, pero la amistad que nos une y la fidelidad que siempre ha demostrado hacia esta agrupación, hizo que se sometiera a nuestra “tortura”. Fernando, sin embargo, se marchó a las pocas semanas.
Pasaron los meses. En el sorteo nos tocó cantar el día 12 de febrero junto a “Los Americanos” de Juan Carlos Aragón y “Los pringaos” del sheriff. Todo estaba preparado, El repertorio estaba metido, el tipo le faltaba poco, las pelucas que nos la hizo nuestro amigo gaditano Miguel del Real estaban listas…ya solo quedaba esperar. Pasamos los días previos escuchando canal sur radio y descartando agrupaciones que podían quedar por detrás de nosotros así mas o menos nos íbamos haciendo una idea de cual sería nuestra clasificación. -Por lo menos diez están por detrás de nosotros - asegurábamos. Y llegó el día, con unas ganas enormes, con la ilusión de sacarnos la espinita que teníamos clavada desde el año 96, con los nervios a flor de piel. A pasacalles, como debe ser, llegamos al teatro Falla de Cádiz, subimos al escenario, Miguel Ángel Fuertes abrió cortinas. Se repetían las secuencias vividas años atrás, pero esta vez estaba convencido de que sería diferente. Presentación, bien. Pasodobles, bien…. ¡qué nervios! Y Cuplés…ya la hemos “cagao”. No nos perdonaron el tropiezo y pronto volvimos a vivir en nuestras carnes lo cruel que puede ser la afición gaditana. – Por lo menos diez están por detrás de nosotros- eso pensábamos. Al final antepenúltimos. En Ceuta la gente volvió a estar de nuestro lado, mostrándonos su apoyo allá donde íbamos, pero de nuevo no hubo suerte en el concurso. Volvimos al concurso de Algeciras, buscando el buen recibimiento del año anterior, pero nos encontramos con poco más de veinticinco personas y a la tía de Nini en el teatro, desgañitándose la pobre mujer para darnos un poquito de ánimo. Aquí quedaba la calle y de esta nos apoderamos desde el primer día. La barra de los bares eran nuestras, así como los servicios. Recuerdo una actuación en San Antonio donde nos ofrecieron 30000 pesetas o barra libre, elegimos la barra libre y acabamos con ella. A Ale le prohibimos que subiera a cantar, dado el estado en el que se encontraba, pero se negó. Subió al escenario y lo bordó, la lió como nadie y la gente le pedía más. Se convirtió en la estrella y comprendí que rinde más de esa forma, desde entonces no hemos vuelto a decirle nada cuando bebe.
De todo de aprende, sobre todo de los palos y esta chirigota, en palos, es campeona. Y aunque pronto cambiarían las cosas, los palos seguirían golpeándonos con saña. Pero ¿que le vamos a hacer?, esto es O´donell amigos, y aquí se aprende así.

domingo, 19 de julio de 2009

Las mas-turbadas del convento de San Prepucio de "asín"



Fueron difíciles los comienzos. Mi padre fue trasladado a Cádiz ese verano para seguir el tratamiento a su enfermedad, por lo que yo tuve que desplazarme hasta allí durante varios meses. Mantenía contacto casi a diario con los componentes del grupo y le cantaba por teléfono lo que iba sacando en mis ratos libres y ellos me iban contando las novedades que iban surgiendo durante el verano. No llevábamos ni quince días de ensayo y tuve que darles la fatídica noticia: mi padre había fallecido. Fue un palo difícil de superar, pero ahí estaban ellos, para apoyarme y para darme todo el aliento y el cariño necesario para afrontarlo. Con que a la semana de tan triste perdida, echando en falta al maestro, pero sintiéndolo presente en cada momento, la chirigota reanudó los ensayos.
El tipo elegido fue de monjas, pero no podía ser una monja, así, sin más, por lo que decidimos que podían estar en un avanzado estado de gestación. Aunque no fue bien recibido el tipo entre algunos personajes del sector más conservador de la ciudad, la verdad es que a nosotros nos resultó muy simpático y a la gente de la calle y a los carnavaleros en general le agradó bastante.
En lo que se refiere al concurso, pues más de lo mismo que el año anterior…gustó mucho en los ensayos generales, la gente estuvo con nosotros, pero volvimos a comernos un mojón de gran tamaño. Me quedo con la reacción de todo el público Ceutí al finalizar el pasodoble que le escribí a mi padre. Seguidores o no de la chirigota, todo el publico asistente al teatro, puesto en pie, con una sonora ovación que levantaba el vello de cualquiera.
Siguiendo con la costumbre de concursar fuera de la ciudad nos inscribimos en el concurso de Algeciras. Como siempre con la única intención de pasarlo bien al otro lado del estrecho, nos presentamos en el teatro Florida, que registraba una entrada más que aceptable al ser una de las noches fuertes del certamen. Conforme íbamos cantando el repertorio nos iba sorprendiendo la reacción de la gente. La afición “especial” se volcó con la chirigota y nosotros se lo agradecimos dándolo todo sobre las tablas. Al salir nos felicitaban y nos citaban para el día de la final ya que en muchas quinielas nos metían dentro. Nos dejaron fuera finalmente, pero aquella actuación dejó un muy buen sabor de boca.
Al no encontrar un lugar donde tomar algo, algunos decidieron irse a echar unas manitas en un bingo cercano y otros a pasar la noche en buena compañía. Cogimos una habitación en una pensión de la zona para dejar las cosas y demás y al final compartimos la habitación para dormir la borrachera antes de coger el barco de vuelta a casa.
También ese mismo año sacamos una chirigota juvenil “La cantera” una agrupación de la que también nos sentimos muy orgullosos. Trabajamos duro con ellos, pero ya empezaron las puñeteras zancadillas y el poco interés que parece que tienen en esta tierra para que salga savia nueva. En festejos se negaron a crear un concurso juvenil, alegando que para una sola que se presenta no merecía la pena, por lo que estos niños tuvieron que medirse en el concurso a las agrupaciones adultas. Años mas tarde salía el cuarteto de Javi Tellez único en la modalidad y se creó un concurso para un solo cuarteto, cosa de la que me alegro , por supuesto, pero con estos niños no lo hicieron. ¿Se cargaron el último intento de levantar la cantera carnavalesca en la ciudad? definitivamente sí.

lunes, 6 de julio de 2009

De la Galia con sandalias.


Aun me quedan nueve años por contar y ya se me hace pesado escribir estas historias, imagino que a ustedes también os aburre leerlo, pero lo que se empieza hay que terminarlo.
De nuevo mi amigo Juan nos dio el nombre para ese año, y el tipo fue de los personajes de Asterix y Obelix, muy conseguido por cierto. Esta chirigota siempre se ha caracterizado entre otras cosas por cuidar muchísimo el tipo, algo que no es difícil si se cuenta con gente como Pino y su padre, un verdadero artista en la realización de complementos para el disfraz. Para mi gusto no fue una mala chirigota, al contrario, dentro de nuestras posibilidades, trabajamos mucho la afinación, Paquito vino para ayudar a Pino con la segunda, voz que no habíamos metido nunca e incorporamos a Nono, un buen guitarra que venía de la chirigota del Babi. Aunque este mal decirlo, el pasodoble me salió precioso, al menos eso pienso yo. Comencé a encontrar mi sitio como autor, y aunque escribía cosas que ahora no escribiría jamás, si empezaba a descubrir y definir el estilo que quería hacer, a reconocer mis limitaciones también y como quien no quiere la cosa, también Pino descubrió el valor de su pluma. Coincidíamos en gustos, en maneras, el aportaba lo que a mi me faltaba, y los dos nos fundimos en la autoría como si fuéramos uno. El Chaqueta se volvió a ir, esta vez con la chirigota de Javi Téllez, donde duró menos que un phosquito pa’ catorce, pero el indio, que un año antes “inventó una voz finita”, cargó con la responsabilidad de hacer el alto y sin duda, lo bordó. En los ensayos generales fue gustando la agrupación, por lo que recibíamos innumerables “palmaditas” en la espalda, gente que nos regalaba el oído, cosa que agradecíamos ya que nos hacía sentirnos valorados y ¿porque negarlo?, engordaba nuestro ego, para luego, por la espalda, rajar de lo lindo. Pero bueno, eso es algo “normal” en este carnaval nuestro. Aunque empezábamos a hacer las cosas bien, aun nos veían como un rival menor. La actuación salió bien en el concurso, como estaba ensayado, pero nos dejaron fuera, quedó tercera una simpática chirigota de Algeciras. Por suerte, la chirigota descubrió donde esta la esencia, el verdadero carnaval y el verdadero premio en la fiesta: la calle. La chirigota se iba volviendo golfa por años, borracha, callejera y aunque el afán de superación, la motivación al competir te la da el concurso, disfrutábamos en la calle como nadie. A mi padre le diagnosticaron un cáncer, por lo que aquel año apareció poco por el local de ensayo y fue además el primer año en el que Pepe Romero no estuvo en bambalinas junto a nosotros. Notamos su falta, sus nervios, sus palabras de aliento, pero quiso estar con nosotros en el viaje que hicimos para concursar en el carnaval de Torremolinos. Se sentía nuestro protector, era el padre de todos y no permitió que sus ‘niños’ viajaran solos hasta allí. En aquel concurso competimos con importantes chirigotas de la provincia de Cádiz, como ‘los mentirosos’ de nuestro amigo Juan Rivero, a quien tuvimos la oportunidad de volver a saludar y compartir un rato de charla donde mostró su sorpresa por la evolución de nuestra agrupación en la que tanto había contribuido a hacerla crecer; ‘los puros habanos’ de Mario Rodríguez Parra, o la chirigota linense ‘chiringo.com’. En aquel concurso vimos lo que es una organización en condiciones. Desde el momento en que llegamos, nos acompañó un representante de la concejalía de fiestas, en el camerino nos sorprendieron con todo tipo de refrescos y sándwiches…resumiendo, que no nos faltó de nada, el trato fue exquisito y flipamos en Torremolinos. La actuación no fue la mejor del mundo, pero tampoco fue un churro, el auditorio estaba medio vacio (o medio lleno, según como se mire), pero nosotros conseguimos el objetivo: pasarlo del carajo y pegarnos un viajecito juntos.

viernes, 26 de junio de 2009

"A mis niños de 30 años" y "Los Maklas"



Hubo mucha actividad por parte de la chirigota ese año, ya se empezaba a ver nuestro masoquismo en esto del carnaval y se nos ocurrió que podíamos sacar dos chirigotas, una de ellas, Los maklas, ensayada solo en algún fin de semana, creamos una asociación cultural, y editamos una revista, donde Pino, mi padre y sobre todo Cayetano, (también conocido como Anti), se hartaron de trabajar para que saliera lo mejor posible. Con ella intentábamos acercar la historia del carnaval Ceutí a todo el público, recordando agrupaciones, antiguos carnavaleros, letras…etc., pero viendo lo poco que se agradeció el trabajo realizado fue el primer y último número de la misma.
Hubo pocos cambios respecto al año anterior, pero sin embargo, salieron las cosas mucho mejor en ese concurso del 2000. Paco Pino ya empezaba a destacar como autor, Nini ya había inventado esa “voz finita” y el grupo tenía una ilusión enorme. El tipo elegido para la agrupación “buena” fue el de los personajes de Heidi: Pedro, el abuelo, Clara…etc. y el nombre nos lo dio Juanito “el canijo”, un compañero mío de trabajo. En la “otra” chirigota salimos vestidos de niños transfronterizos, que vienen a España buscando una vida mejor. Hay un dato curioso que quisiera aclarar respecto a ese tipo y a la “coincidencia” con el de otra agrupación ceutí. Una tarde me llama a mi casa Alejandro Catarecha, de la chirigota de los hermanos Pérez, y me comenta que han tenido un problema. Ellos tenían pensado ir de Star wars, pero el tipo les costaba una pasta, (un millón de las antiguas pesetas), y no podían permitírselo, con que me pide que ya que nosotros sacamos dos chirigotas, deje que ellos saquen el tipo de transfronterizos y saquemos solo una. Yo en un principio estoy por la labor de hacerlo, pero tras consultarlo con el grupo decidimos que no, que han sido muchos fines de semana preparando el repertorio para ahora no sacarla y tirar todo el trabajo por la borda. Me dispongo a llamar a Catarecha, pero él me llama antes y me dice que lo van a sacar, sea cual sea nuestra decisión. Esa es la única verdad del caso, aunque alguien diga que nosotros les pisamos el tipo.
Aquel año queríamos hacer un forillo, ya habíamos llevado el año de los pastores, pero no lo hicimos nosotros, robamos uno del almacén municipal. Así que ese año nos pusimos manos a la obra y nos salió de puta madre, creo que el tipo entero quedó de puta madre, todavía se me ponen los vellos de punta cuando recuerdo la reacción de la gente al ver la puesta en escena. Las risas iban de menos a mas…cuando salió Heidi, el abuelo, reventó cuando salió Clara, la tullida, en su silla de ruedas, y explotó cuando salió Ale vestido de Rotelmeyer. Momentos antes de la actuación, Nini le dijo a mi padre que le cortara un poco el bigote, que se le metía en la boca y le molestaba al cantar, mi padre, que siempre se ponía mas nervioso que nosotros, cogió unas tijeras y al dar el primer corte salió un chorro de sangre del labio. Mi padre se descompuso, Nini se puso blanco. Disimulamos como pudimos las manchas de sangre de la barba y el Indio tuvo que cantar con medio labio cortado, Aun así, nos dieron el segundo premio, pero lo mas bonito fue la calle, como a los niños se les iluminaba la cara al vernos, como la gente nos seguía para vernos actuar hasta dos o tres veces en los distintos sitios donde íbamos. Nos inscribimos para concursar en La línea, pero la noche anterior al concurso, cogimos un colocón de muerte y decidimos no viajar y aguantar aquí la resaca. Mientras nosotros dormíamos plácidamente, en La línea se impacientaban porque la agrupación de Ceuta no llegaba. Llamaron al teléfono de Paco Pino para comunicarle que ya nos habían presentado en escena, que teníamos que darnos prisa. No quiero imaginarme la cara de aquel hombre cuando Pino le dijo que estábamos en Ceuta y que no íbamos a aparecer. Nos sancionaron con cinco años sin poder concursar allí.
Ni que decir tiene, que con la “otra” chirigota, “Los maclas”, no nos comimos nada, era de esperar. Aunque tuvo su punto, la verdad es que era muy floja y estaba poco trabajada, pero nos pegamos el gustazo de cantar dos veces y además intercambiarnos en los instrumentos durante la actuación: Marco tocó el bombo en el popurrí y cantó el resto, Pando toco la guitarra en un pasodoble y el bombo en otra pieza, yo salí de caja en la presentación, de bombo en los cuplé, canté los pasodobles, Pino toco la caja en un pasodoble y el bombo en otro…en fin, nos divertimos y encima nos llevamos dos subvenciones. Al llevarnos el segundo premio en la “buena”, pensábamos que en años venideros nos resultaría más fácil estar en el pódium. Nosotros tan ilusos como siempre.

jueves, 18 de junio de 2009

Nos "habemos" vuelto a pasar de fecha



¿Sabéis lo que es un “pestiño”?, pues ésa chirigota fue un pestiño. Un pestiño con pequeños dotes de afinación, pero un pestiño al fin y al cabo. Lo más destacable de aquel año fue sin duda las incorporaciones de Antúnez, Oscar Cubo y sobre todo la de Ale. Después de varios años sentado en el local tragándose ensayos día tras día, llegó el momento en que le pedimos que se uniera al grupo como componente, él no lo dudó y nosotros no nos arrepentimos. La idea del tipo no se ni de quien fue, pero no fue acertada. Quizás otro año si se le hubiera sacado mas provecho, pero ese año falló todo, el repertorio fue flojo, el grupo tampoco estuvo a la altura…Pero recordaré para siempre el pasodoble que le cantamos a mi padre el día del concurso. Lo ensayábamos a escondidas, quedábamos media horita antes de la hora prevista y lo ensayábamos sin que él supiera nada. Uno de nosotros se quedaba en la puerta, y cuando lo veía aparecer por el local cortaba el ensayo. Y así llegamos al 7 colinas, con el pasodoble guardado e impacientes por que llegara el momento, se oyó el tono de la guitarra dando el tono, sonaron los pitos y yo miraba de reojo esperando su reacción, que no fue otra que poner cara de extrañado al principio, como quien dice: ¿“que coño están cantando”?, para después, conforme se iba dando cuenta de lo que habíamos hecho, secarse las lagrimitas. En ese momento si que hice lo que no pude hacer en el teatro Falla unos años antes, abrazarle y darle las gracias por haberme echo carnavalero. Aunque nos supo a gloria el tercer premio al popurrí que nos dieron en el concurso, el carnaval se nos amargó enseguida. Poco después del concurso, Nini tuvo que marcharse a Madrid, su padre estaba enfermo, y moriría días después. Un palo para una chirigota que poco a poco se iba convirtiendo en una pequeña familia.

viernes, 12 de junio de 2009

Los "pasaos" de fecha

Lo intentamos por todos los medios el año anterior. La chirigota tuvo esperanzas de salir hasta pasado diciembre, pero cada día era uno más el que se bajaba del carro y el que entraba era peor que el que se iba. La puntilla la pusieron los dos guitarras: Quintilli y el Chaqueta, que se comprometieron con Pepe Pozo pocos meses antes del concurso y nos dejaron en cuadro sin posibilidad de seguir adelante. Nos disfrazamos para la calle y poco mas…por suerte para el año 1998 Javi Chaqueta y Artiel “el caballo” volvieron al grupo. Yo ya tenía muchas ideas para ese año, el tipo lo tenía decidido, sería de pastorcitos. Yo solía ir a los concursos de villancicos y siempre me había hecho mucha gracia los coros infantiles que siempre iban vestidos de pastores y se me ocurrió que podíamos representar a esos niños con la empanada que les caracteriza. De ese modo empezamos pronto a buscar gente para la que sería la primera chirigota en la categoría de adultos de Pepe Romero. Me encontré por la calle con Juanjo “el Gitano” y le propuse unirse al grupo, donde nos faltaban 4 o 5 para completarlo, me dijo que sí y por la tarde me llamó comunicándome que ya tenía a los que faltaban: Verdura, Raúl Villalta y Fernando serrano. También fichamos a David “el Huelva” que hacía la mili conmigo, pero se fue a los pocos días con la comparsa de Baglietto “oráculo”, y a Manolo, de Prado de Rey, que estudiaba magisterio con Pino, pero que se fue también a los pocos días porque no les cayó muy bien alguna de las nuevas incorporaciones. La música del pasodoble la hicimos el Chaqueta y yo en su casa una tarde, se la cantamos a mi padre y le gustó bastante, por lo que empezamos a ensayar con muchas ganas y aquello sonaba sorprendentemente bien. Los meses pasaban y ya se veía el poco feeling entre los que estaban y los nuevos, menos mal que mi padre supo mantener a cada uno en su sitio para que no se le fuera de las manos. Marco y Nini se fueron a Almería, a la legión y venían solo los fines de semana, aun así, el grupo era muy compacto en cuanto a voces y las cosas iban saliendo, hasta que al grupo de “los nuevos” se le ocurrió cambiar el tipo. Querían un hibrido entre lo que yo tenía pensado, (supongo que para contentarme a mi y no tirar mi idea), y de okupas, lo que resultaba ir de pastores okupas. Una “brillante” idea sin duda. Al final no se cambió nada, pero el ambiente se enrareció aun más después de aquello, cosa que influyó bastante en los últimos meses de ensayo. Lo que comenzó con unos pasodobles y unos cuplés que ilusionaban a todo el grupo, acabó con un popurrí, fuera de tono, mal engarzado y que no nos hacía sentirnos cómodos cantándolo. Aun así tuvimos opciones de premio durante las dos actuaciones que hicimos en el concurso, pero la “cagamos” en el popurrí y al final no pudo ser. Pero sacamos muchas cosas positivas de aquel año, primero, que el grupo en su primer año en adultos estuvo a la altura de las demás y segundo que en aquel grupo había tres autores en potencia: Fernando Serrano, Juanjo Coronado (que optó por usar su pluma en otros menesteres y sin duda le ha ido mejor que a nosotros), y yo. Ni que decir tiene que ya en la calle se olía la ruptura del grupo, lo que tampoco supuso un trauma para nosotros, simplemente ellos tenían otras ideas, otro punto de vista, con que cada uno tiró por su lado y tan amigos. O’donnell es una filosofía, un estilo de vida, y simplemente hay gente que no encaja.

martes, 9 de junio de 2009

Mas vale reir que llorar


Este año 1996 se empieza a escribir una nueva historia. Después de dos años en blanco mi padre decide volver, tenía ganas. El gusanillo le daba las mismas vueltas que a mi en el estomago y me manda a buscar gente para una nueva chirigota juvenil. Volveríamos a contar con la letra de Juan Rivero, que compartiría la autoría conmigo, la música la haría Rafael Torrejón “el caramelo”, y aprovechando que Pepe “el gafas” volvía a estar por Ceuta trabajando, lo avisa para que eche una mano en la afinación del grupo. Yo aviso a gente del barrio y amigos que sabía que cumplirían en los ensayos y que además tocaban instrumentos, que era una de las cosas más importantes para empezar. Llamo a Javi “chaqueta”, Francis “el quintilli”, y a Javi Pajares, a los pocos días se incorpora Artiel “el caballo”, y empezamos a ensayar con lo que había. Un pasodoble que mandó Juan, y varias cuartetas que tenía yo para el tipo que queríamos lucir aquel año, de príncipes. El ensayo era lo más aburrido del mundo, con solo cinco tíos todos los días viéndonos las caras y dándole una y otra vez a lo mismo. Pero un día mi padre nos dio la sorpresa: “mañana van a venir seis chavales mas”. Mi padre habló con Paco Sánchez “el de la tienda”, y este con Javier Chellaram, que mandó a su hermano “Nini” y a cinco amigos suyos, aficionados a la fiesta. Los cinco que ya estábamos preparamos una novatada para el primer día de estos, queríamos hacerles una especie de casting, más que nada para reírnos, puesto que aunque lo hicieran fatal se quedarían, ellos eran la única esperanza para que saliera el grupo. Nos pasamos toda la tarde en la escalera, impacientes por ver las caras de los nuevos componentes y por fin veo llegar a Juanjo Coronado, que aunque pasa de largo, supe al momento que era uno de ellos. Llegaron todos juntos, como intentando protegerse los unos a los otros y pasar juntos el mal trago. Así llegaron por primera vez a la chirigota de O´Donnell, gente como Marco, Nini, Manuel Jesús y como no, Paco Pino. Ni que decir tiene que al final no fuimos capaces de hacerles la prueba que teníamos preparada ya que estábamos nosotros tan cortados como ellos. Con el paso de los días se fueron integrando en el grupo y aquello iba tomando forma. Pino aprendió a tocar el bombo, Javi Pajares cogió la caja y Juan nos cambió el tipo que teníamos pensado, porque el de príncipes ya había salido y eligió uno muy “original”, de payasos… que no había salido nunca. Nos inscribimos en el concurso de Cádiz en la categoría de juveniles, convirtiéndonos de ese modo en la primera chirigota ceutí en cantar en el Gran Teatro Falla. Nos tocó cantar el día 8 de febrero en último lugar y la experiencia no fue como yo lo había soñado. El viaje a Cádiz lo recordaré toda mi vida, vivimos momentos muy especiales en aquel autobús que nos llevaba a la tacita. Llegamos al teatro acompañados por Ramón de la Rosa y Juan Rivero al entrar por la puerta de camerinos pudimos ver a gente como Felipe II del cuarteto de Rota, Villanego, o a Esther Arroyo, pregonera de aquel año. Nosotros disfrutábamos de cada segundo esperando el momento de pisar las tablas de la “catedral del carnaval”, mi padre mostraba los nervios mucho mas que nosotros, faltaba poco para que nos tocara y el maquillaje era el mojón mas gordo que he visto nunca. El maquillador que contratamos nos estaba esperando en una puerta y mi padre lo esperaba en otra…así que tuvimos que empezar a maquillarnos nosotros mismos, hasta que encontramos a ese hombre, que al vernos se horrorizó y tuvimos que borrar nuestras caras para que él pudiera arreglar aquella porquería.

Esta foto fué tomada antes de que llegara el maquillador

Llegó el momento. Miguel Ángel Fuertes abría las cortinas del Falla. Cuántas veces había soñado con ese momento, yo soñaba pisar esas tablas desde hacía años, soñaba con cantar en ese teatro y salir de allí llorando de alegría, abrazarme a mi padre y darle las gracias por haberme hecho carnavalero. Pero no fue así, lloré de pena, no me abracé a mi padre, ni le di las gracias por nada. Mi sueño se convirtió en una pesadilla que volvería a repetirse con el tiempo. En el concurso de Ceuta fuimos bien recibidos. Nuestros paisanos estaban con nosotros para hacernos olvidar ese mal trago, todos menos uno, el concejal de festejos. Antonio Bastida, se empeñó en que nos dieran el segundo premio y dejaran desierto el primero, cosa a la que se negó el jurado de aquel año, entre los que se encontraba Jesús Ayala, que fue quien me contó el suceso. No es que la chirigota fuera la mejor del mundo, pero esa decisión podía haber terminado de hundir la moral de unos niños, (únicos supervivientes de la cantera del carnaval Ceutí), que solo intentaban hacerlo lo mejor posible en esa fiesta que tanto amaban. En fin, después de todo esto, habrá que volver a usar la frase que dio nombre a la chirigota para terminar este capitulo…Mas vale reír que llorar. ¿Qué remedio nos queda?